martes, 27 de abril de 2010

Erase una vez...las ganas

Parece fácil, pero lleva su tiempo asimilar este manifiesto al que he dado forma recientemente. Principalmente para aquellos que debemos rediseñarnos si no queremos morir sin haber vivido una vida propia. Erase una vez las ganas de armar un taller de arte para chicos, esta vez con comienzo feliz. Ya empezamos en abril! http://www.eltallerdemaricel.blogspot.com/

8 comentarios:

Daniel Bejarano Casarino dijo...

Felicitaciones Maricel, qué iniciativa más linda y qué bello manifiesto, me hizo recordar mi niñez en donde dibujar y pintar era el juego más divertido, te deseo mucho éxito en este taller de arte para chicos!

Joe dijo...

Muy bueno, te deseo la mejor de las suertes!!

jlg

baba dijo...

Si esos conceptos no contienen la materia prima para el desarrollo de SERES HUMANOS calidos, sensibles, respetuosos e integrados a su entorno, la materia prima donde esta ..????
Excelente!!!. A seguir para mas

colovero dijo...

Hola!!soy la mamá de Isabella, me encanta tu página y comparto con vos ese manifiesto...es precioso y eso es lo que quiero para mi hija!!!mucha suerte

Pablo Silva dijo...

Me encanto el manifiesto
exitosss

el Tomi dijo...

Estoy al lado suyo, Maricel.

Nana dijo...

Esas palabras me recordaron a una Maricel chiquita, sentada a la mesa del comedor rodeada de lápices, acuarelas y papeles en los que dejaba toda la alegría y el colorido de su corazoncito.
Te deseo lo mejor porque te lo mereces.
Te quiero

Maricel dijo...

Daniel: nunca dejaste de jugar, no debe dejar de ser divertido sino estamos fritos. No te olvides que los dibujantes somos un poco niños encerrados en cuerpos de adultos.

Hola Jose Luis! tanto tiempo...gracias!

Bueno Baba, vos sabés que esto trasciende la pintura y se aplica a cualquier cosa. Desde un asadito, una aventura en la montaña o la reconstrucción de un jeep del año 45.
Y... uno aprende de sus maestros vió?

Vero: Me alegro mucho que compartas el manifiesto. Los chicos son los primeros en inspirarme todas estas afirmaciones. Creeme que yo también aprendo en los talleres.

Pablo: Gracias!

Tomi: Al compañero se lo siente maestro, siempre. está ahí aún cuando no lo diga.

Gracias mami, ya no dibujo tantas princesas pero lo mas importante es que volviera a dibujar y a sentirme como cuando desparramaba papelitos garabateados sobre la mesa del comedor en Sampacho. Yo también te quiero.